Tratamiento
Es un tratamiento especializado que, mediante ejercicios adaptados a cada persona, ayuda al cerebro a compensar un problema del equilibrio y a reducir el vértigo, el mareo y la inestabilidad.
En qué consiste
Para mantener el equilibrio, el cerebro usa la información del sistema vestibular (la parte del oído interno que se encarga del equilibrio, no de la audición), la vista y el cuerpo. Cuando el sistema vestibular falla, esa información deja de cuadrar y aparecen el vértigo, el mareo o la inestabilidad.
La rehabilitación vestibular usa ejercicios para que el cerebro se adapte, gracias a su capacidad de cambiar con la práctica: la neuroplasticidad [1]. Trabaja de tres formas [1,2]:
Se completa con ejercicios de equilibrio y de marcha [2,3].
En el VPPB es distinto: el tratamiento principal son las maniobras de reposicionamiento, que funcionan más rápido que los ejercicios [4,5].
Qué dice la evidencia
Es uno de los tratamientos con más respaldo científico en los problemas de equilibrio. Una revisión Cochrane de 39 ensayos con más de 2.400 personas concluyó que es segura y eficaz: reduce el mareo y mejora la vida diaria más que no tratarse o que un tratamiento simulado [4]. Las guías clínicas actuales la recomiendan con evidencia fuerte [2,3].
Las revisiones disponibles muestran que:
Al principio, algunos ejercicios provocan un poco de mareo a propósito. Es normal y pasajero: forma parte de cómo el cerebro se acostumbra [2].
Cómo es el tratamiento
El tratamiento empieza con una valoración especializada. En ella se exploran los movimientos de los ojos (si existe nistagmo, un movimiento involuntario de los ojos, y cómo funciona el reflejo vestíbulo-ocular, que estabiliza la mirada al mover la cabeza), el equilibrio y la marcha. Así se entiende qué está ocurriendo y cómo afecta al día a día. Con esa información se diseña un programa personalizado.
En las sesiones presenciales se realizan ejercicios específicos, explicados paso a paso. Además, se pautan ejercicios para practicar en casa varias veces al día, que se revisan y se ajustan en cada sesión según la evolución [2].
No existe un protocolo único. Lo que funciona es ajustar los ejercicios a cada persona [2,4].
Bibliografía
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