Las alteraciones del sistema vestibular pueden causar síntomas muy diferentes. A veces aparecen como vértigo, pero también pueden causar mareo, inestabilidad o sensación de desequilibrio. Esta variedad de síntomas puede dificultar identificar su origen y hacer que algunas personas tarden en recibir un diagnóstico.
- Vértigo: sensación de movimiento rotatorio —tuyo o del entorno— en episodios de segundos (VPPB), minutos u horas (Ménière, migraña vestibular, neuritis vestibular), entre otros trastornos vestibulares. Puede presentarse también como balanceo, cabeceo o deslizamiento
- Mareo: sensación de desorientación o flotación persistente, sin rotación, que empeora en entornos con mucho movimiento visual. Frecuente en el MPPP y la migraña vestibular
- Inestabilidad: dificultad para mantener el equilibrio al estar de pie o caminar, especialmente en la oscuridad o en superficies irregulares. Habitual en la neuritis vestibular y en alteraciones del equilibrio de origen degenerativo
- Náuseas: asociadas al movimiento o al giro de cabeza, presentes en casi cualquier trastorno vestibular activo
- Presión en los oídos o acúfenos: sensación de oído tapado o pitidos intermitentes, característicos de la enfermedad de Ménière
- Niebla mental: dificultad para concentrarse o sensación de fatiga cognitiva, frecuente en el MPPP y tras traumatismo craneal
- Sensibilidad a entornos complejos: malestar en supermercados, tráfico o ante pantallas en movimiento, signo habitual del MPPP
Si te identificas con alguno de estos síntomas, una valoración vestibular puede darte respuestas claras.